Su autor, Mauricio Tenorio Trillo, esgrime con originalidad una defensa de la imaginación y la memoria en tanto instrumentos esenciales del historiador —quien comparte rasgos con el filósofo, el poeta e incluso el científico—. A través de un estilo al mismo tiempo sabio y lúdico, examina con paciencia de relojero las herramientas que la historiografía ha utilizado a lo largo del tiempo...









