Un cosmos unitario y rotundo conforman los doce cuentos de Los pobres desgraciados hijos de perra, que tienen como escenario una urbanización en Portacoeli, un pueblo de veraneo, y gravitan en torno a la «violenta y desconcertada juventud». Así, un grupo de adolescentes disfruta, en «Con un poco de suerte», de los largos veranos de tres meses, entregados al fútbol y el vagabundeo con los...











