«No sé qué tiene el acordeón de comunicativo que cuando lo oímos se nos arruga el sentimiento. Perdone usted, señor lector, este principio de greguería…Yo, personalmente, le haría levantar una estatua a ese fuelle nostálgico, amargamente humano, que tiene tanto de animal triste».
Fechados entre mayo de 1948 —cuando comenzó a redactar para El Universal de Cartagena— y diciembre...




























