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Dimas Prychyslyy
 ©(c) Bohdan P.
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Dimas Prychyslyy

Dimas Prychyslyy (Elisavetgrado, 1992) es graduado en Filología Hispánica por la Universidad de Salamanca y Máster en Escritura Creativa por la Universidad Complutense de Madrid. Ha publicado el poemario Mudocinética (Ediciones Idea, 2010) y ha sido galardonado con el Premio València Nova en su categoría de poesía en castellano por Molly House (Hiperión, 2017). Ha participado en las antologías Piel Fina, poesía joven española (Maremagnum, 2019) y De la intimidad (Renacimiento, 2019). En 2019 fue galardonado con el V Premio Logroño de Narrativa para Jóvenes Escritores por su libro de relatos titulado Tres en raya. En 2020 publicó Con la frente marchita en la editorial Dos Bigotes. Durante el curso 2016-2017 recibió una beca en la Fundación Antonio Gala. Escribe tanto poesía como prosa, que considera distintas caras de la misma moneda, para acercarse a temas como la identidad, la marginalidad o el homoerotismo.

 

No hay gacelas en Finlandia
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No hay gacelas en Finlandia

Dimas Prychyslyy

La extravagancia es una virtud.

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Sinopsis de No hay gacelas en Finlandia

Mario, dependiente de una librería y recién despedido, pasa las ocho horas de su jornada no laboral en el metro. Ha encontrado en el suelo de un vagón un papel con algo escrito: la lista de la última compra que uno hace en la vida. Tiene que verlo Damián, aspirante a escritor en los ochenta, que decide solicitar la ayuda de Claudia, cuyo trabajo es suplantar a algunos autores en sus redes sociales. Hay una marca en el papel que le resulta familiar y… Aquí empieza la búsqueda que los llevará hasta Olvido, bibliotecaria cómplice; a Aurelio, comisario de policía letraherido, y a Ástrid Lehrer, personaje en busca de autor.

Y mientras estos personajes «que no son capaces de separar el disfrute que les da la ficción del disfrute que les da hurgar en las vidas ajenas» se dedican a hacer de detectives salvajes, Misha batalla con su identidad sexual; su M., Isolina, con el abandono a través de una malsana relación con la comida que comparte con Antonio y Bea, y Zhora, encerrado en su casa, se ha bajado del mundo. Muy cerca de él vive Mar, una anciana de 99 años, contrapunto de paz y comprensión en el que encuentran consuelo los perdidos. Incluido el lector. 

No hay gacelas en Finlandia es más que una novela: es, además, un puzle con toques de Valle pero a lo Burroughs pasado por Bolaño, que el lector ha de construir con la convicción de que la lectura es una sutil forma de violencia y de que todos, personajes, autor y lectores, somos trozos de papel en recipientes de vidrio.

«Una novela que no es intercambiable por ninguna otra que hayamos leído», Andrea Abreu y Alba Carballal.

Mario, dependiente de una librería y recién despedido, pasa las ocho horas de su jornada no laboral en el metro. Ha encontrado en el suelo de un vagón un papel con algo escrito: la lista de la última compra que uno hace en la vida. Tiene que verlo Damián, aspirante a escritor en los ochenta, que decide solicitar la ayuda de Claudia, cuyo trabajo es suplantar a algunos autores en sus redes sociales. Hay una marca en el papel que le resulta familiar y… Aquí empieza la búsqueda que los llevará hasta Olvido, bibliotecaria cómplice; a Aurelio, comisario de policía letraherido, y a Ástrid Lehrer, personaje en busca de autor.

Y mientras estos personajes «que no son capaces de separar el disfrute que les da la ficción del disfrute que les da hurgar en las vidas ajenas» se dedican a hacer de detectives salvajes, Misha batalla con su identidad sexual; su M., Isolina, con el abandono a través de una malsana relación con la comida que comparte con Antonio y Bea, y Zhora, encerrado en su casa, se ha bajado del mundo. Muy cerca de él vive Mar, una anciana de 99 años, contrapunto de paz y comprensión en el que encuentran consuelo los perdidos. Incluido el lector. 

No hay gacelas en Finlandia es más que una novela: es, además, un puzle con toques de Valle pero a lo Burroughs pasado por Bolaño, que el lector ha de construir con la convicción de que la lectura es una sutil forma de violencia y de que todos, personajes, autor y lectores, somos trozos de papel en recipientes de vidrio.

«Una novela que no es intercambiable por ninguna otra que hayamos leído», Andrea Abreu y Alba Carballal.

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Bibliografía de Dimas Prychyslyy

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