Un tren atraviesa Rusia de Moscú a Vladivostok, durante días y noches, cruzando siete husos horarios y recorriendo más de 9.000 kilómetros de estepas interminables, bosques helados y llanuras cubiertas de nieve. El Transiberiano no es solo la línea ferroviaria más larga del mundo, sino también el escenario de una tragedia llena de ambición, guerras y revoluciones que marcaron el destino...



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