«Está en mi carácter, y ya lo he dicho en muchas entrevistas: nunca, en ninguna circunstancia, he olvidado que en la verdad de mi alma no soy nadie más que uno de los dieciséis hijos del telegrafista de Aracataca».
Todo el enigma del trópico latinoamericano se puede reducir a la fragancia de una guayaba podrida, afirma Gabriel García Márquez a Plinio Apuleyo Mendoza, su amigo desde la...




























