Alicia es diferente a las otras señoritas de dieciocho años del Kexford victoriano y eso no le molesta en absoluto. Prefiere pasar sus tardes tomando fotos con su fiel cámara, charlando con su extravagante tía Vivian o visitando a los niños en la plaza, en vez de ser anfitriona o bordar. También le interesa aprender más sobre el joven abogado al que acaba de conocer, pero solo porque es...




























