En ella confluyen, por un lado, la mejor prosa en clave surrealista de este gran novelista, ensayista y poeta francés y, por otro, la esencia de su obsesiva preocupación por el sexo, la muerte y la fe -su fe- que configura, en realidad, gran parte de su obra.
Partiendo de un proceso creativo muy querido de los surrealistas, relaciona, en una trama anecdótica de hecho muy simple, las imágenes...









