Para abarcar un panorama tan complejo, se requería alguien con la erudición y la sensibilidad de Eric Hobsbawm; alguien que, como él, vivió el siglo: que estuvo en Berlín cuando Hitler fue proclamado canciller y en Moscú después de la muerte de Stalin; que conoció los movimientos revolucionarios de América Latina y convivió en Cambridge con Turing y también con los descubridores de la...


























