Jorge Ibargüengoitia logra, como pocos autores en Hispanoamérica, que los lectores se rían abiertamente con él de aquellas pequeñas desgracias de todos los días.
Desde la pudorosa intimidad de una pareja que acude a una cita médica hasta el inverosímil cortejo amoroso de un hombre desesperado, del patético final de un encuentro sexual ampliamente prolongado a los extravagantes caprichos a...


























