La Habana, verano de 2003. Han pasado catorce años desde que el teniente investigador Mario Conde, desencantado, abandonara la policía. En ese tiempo han ocurrido muchos cambios en Cuba, y Mario Conde –ahora con más años y más cicatrices en la piel y en el corazón– se gana la vida mediante la compraventa de libros de segunda mano. El hallazgo fortuito de una valiosa biblioteca...




























