Cuando Guillermo Cabrera Infante leyó La traición de Rita Hayworth, lo «cautivó no sólo su encanto oral sino ver que era una novela con páginas de celuloide: la fábrica de la trama era el cine». Relato de la vida de una ciudad de provincias en la Argentina de los años treinta y cuarenta, estas páginas desvelan con crudeza la alienación de una colectividad dominada por los mitos...

















