Para intentar despertarla del coma en que se ha sumido, el hombre dispensa a su mujer delicados cuidados y le lleva objetos que le son familiares: sus libros, su cepillo del pelo, flores del jardín, e incluso grabaciones de los ruidos cotidianos de su casa, como pisadas sobre el entarimado o el runrún de los electrodomésticos. La preocupación por su bienestar es tal que el hombre pierde la...








