Diagnosticar a un niño pequeño con autismo implica, para sus padres, el ingreso violento a un mundo que los llena de angustia. Alejándose de estos preconceptos. Un mundo que pivota sobre el presupuesto de que el niño ignora los sentimientos de sus padres, que no comprende la manera en que interactúan con él y que sufre de una afección incurable. A partir de una serie de casos, la autora...







