En realidad, una vez terminada toda su obra “extensa” (Malone, Murphy, Molloy y Watt), que fue rechazada en su momento por 42 editores, y desde el éxito inesperado de Esperando a Godot, cuando Beckett ya tenía 47 años, prácticamente no volvió a escribir más que “partículas”, “briznas”, textos que no hacen más que corroborar esta reflexión, suya: “Al término de mi obra,...











