Sólo aspira a habitar lo que él llama su terotumba su mundo interior, sus pensamientos, su feliz tristeza. En torno a él, en un desencuentro perpetuo, pululan amigos como Liebert, el Oso Polar, el Mandarín o Chas, y Mujeres que, como Smeraldina-Rima, Syra-Cusa o Alba, esperan del confuso Belacqua lo que éste no les da. Sin embargo, no es capaz de apartar a esas Mujeres de sus ensoñaciones,...











