Es 1924 y dos maratones olímpicos ocurren simultáneamente. Uno, oficial, sucede en París mientras el otro, no menos real, corrido por apenas un atleta, atraviesa las sofocantes calles de Monterrey. Cuarenta y cuatro años más tarde, un insólito ejército de iluminados, irreal en su belleza, se apresta a atravesar el río Bravo para recuperar el territorio de Texas. Al mando de ellos va...








