Ese día, el señor Monde, cansado y sin ganas de nada, comprueba que nadie se acuerda de su cumpleaños, acude normalmente a su empresa, pero de pronto le invade un sentimiento de despego hacia todo. Sin haberlo decidido de antemano, Monde huye para no volver, algo que estuvo a punto de hacer años atrás. Empieza por sacar dinero del banco, afeitarse el bigote y comprarse un traje poco...












