Jane tiene una mantita de color rosa, cálida y suave, con la que se duerme plácidamente. Si Jane está triste, lo que más la consuela es abrazarse a su mantita; incluso la prefiere a las muñecas. Jane crece, y deja de dormir en la cuna; también aprende a hablar, a caminar. Sin embargo, por la noche siempre regresa a la calidez y suavidad de su manta rosa. Pasan los años y, un día, Jane,...











