1927, en Espinazo, Nuevo León, el Niño Fidencio hace milagros entre cientos de enfermos y difunde a su muy singular manera la palabra de Dios. En medio de aquel campamento en el desierto, se respiran la desolación y el dolor, pero también la esperanza.
El país se desangra víctima de una guerra “santa” y este rincón aislado del mundo alberga no sólo al santón del norte y sus...



























