El presidente Madero ha sido asesinado y la amenaza se cierne sobre un país al parecer inerme. Sediento de sangre, el régimen usurpador inicia el exterminio de sus enemigos mientras en el norte se escucha el grito de «¡Viva la Revolución!».
Jovita Arellano padece las contradicciones morales del levantamiento e irremediablemente ve unido su destino al del coronel huertista José Cayetano...

























