A finales de octubre de 1910 Lev Nikoláyevich Tolstói abandona a su familia y parte de incógnito en un vagón de tren de segunda clase. La enfermedad lo obliga a detenerse en Astapovo, un diminuto pueblo que con su presencia se convertirá en el centro del mundo durante siete días. Hasta allí acuden periodistas, amigos, discípulos, miembros de la Iglesia ortodoxa y del Gobierno zarista,...









