Una mañana, temprano. Una playa desierta y el mar. El escenario es mágico, irreal, y el encuentro que allí tiene lugar lo es todavía más: un hijo y el padre muerto que, por última vez, habla con su hijo y escucha sus palabras. Padre e hijo se dicen por última vez todas aquellas cosas que nunca tuvieron tiempo de decirse, que quedaron aplazadas por las prisas, las distracciones, la timidez....




























