La muerte verdadera o imaginaria, del "velador", o "barraquero", de una obra en la ciudad de México, viejo enfermo y corrompido, provoca las confesiones, reales o imaginarias también, de los obreros que trabajaban con él y de las gentes que lo rodeaban. La estructura del libro sitúa al lector en un punto tal, a determinada distancia de los acontecimientos, que éste no sabe nunca con certeza...



















